GERMÁN PALOMO GARCÍA
Los recurrentes bombazos en Neiva en apenas semana y media del 2011, son un mal mensaje para el país, para los neivanos y, particularmente, para quienes estamos esperando que miren a la ciudad y al departamento como un lugar para invertir y vivir en momentos en que los recursos foráneos son clave para forjar un futuro en el mediano plazo que haga pensar en un resultado económico y social diferente al que venimos mostrando en los últimos cuatro años. El último atentado contra la sede empresarial del amigo Carlos Cabrera Villamil y otros negocios cercanos de distinta naturaleza, es un mensaje más de los violentos para intimidar y obligar a pagar la famosa “vacuna” como requisito para dejar trabajar. Para Carlos Cabrera Villamil, reconocido agroindustrial y fogoso emprendedor que sin limitación ninguna recorre el mundo para traer tecnología y conocimiento nuevos que mejore la competitividad de sus negocios, pueda significar una más de las dificultades que se atraviesan en la cotidianidad opita, aunque en sus declaraciones se mostró sorprendido por el bombazo argumentando otras formas de coacción. Pero no será la misma reacción de potenciales inversionistas en la construcción, la minería, el comercio y otros sectores que están creciendo gracias al empuje de la visión conjunta de huilenses y foráneos pero que pueden mermar su entusiasmo por desarrollar sus negocios en Neiva. Grave sería una decisión en este sentido y las autoridades, las fuerzas armadas y de policía y, por supuesto, los gremios deben impedirla a cualquier costo. Para esto, hay que reconocer que la prioridad uno A es la seguridad. Me consta que el Consejo Gremial del Huila ha insistido ante la Alcaldía de Neiva porque se apruebe una política de seguridad clara y efectiva, que no se tiene; que se cubra a la ciudad con los recursos tecnológicos (cámaras que funcionen, etc.) y la policía sea más efectiva en sus estrategias y la propia comunidad sea más cooperativa informando sobre movimientos sospechosos. “Todos a una, como en Fuenteovejuna” pues lo que está en juego es nada menos que nuestro propio futuro que tiene que construirse en el presente: “Si quieres saber qué hiciste en el pasado, mira el presente; si quieres saber cómo será tu futuro, mira el presente. No hay alternativa: Lo que hagamos o dejemos de hacer definirá nuestras propias opciones.
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